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24 de Agosto, salida con agencia WildWatching Spain

    El pasado día 24 de agosto embarcamos en el “Cooper” dirección al cañón (submarino) de Avilés. Fue la primera salida que AMBAR realizaba en aguas asturianas y en este caso lo hacía en colaboración con la agencia de turismo de naturaleza Wildwatching Spain. Todos estábamos expectantes de lo que esa zona marina nos podía ofrecer y así, con emoción, comenzó nuestra aventura asturiana.

 

    A las 9:00 de la mañana
pusimos rumbo a mar abierto. Los nervios se palpaban entre el pasaje
vasco-asturiano-ruso y la tripulación. En la media hora que se tarda en
atravesar la ría hasta el mar, nos presentamos
todos y aprovechamos para dar una charla introductoria sobre los
cetáceos, su hábitat, alimentación, especies…etc. y como no, las
características geomorfológicas de la zona marina en la que nos
encontrábamos, el cañón de Avilés, en el cual nos adentramos tras
recorrer 7 millas nada más. Dadas sus estupendas condiciones para
albergar una increíble biodiversidad marina y las 8 horas que nos
quedaban por delante se decidió cruzar el cañón hasta donde alcanza su
profundidad máxima (unos 4.700 m).  

 

    El tiempo y la mar
acompañaban y a la media hora de salir de la ría empezó a ponerse
interesante la travesía. “¡Delfín a las 4!” gritó un ambariano.
Sobresaltados todos nos pusimos a otear el horizonte a la búsqueda
de alguna aleta, pero no hubo suerte, no conseguimos encontrarlo. Con
la emoción aún en el cuerpo seguimos dirección NO (dirección al cañón) y
a los 40 minutos obtuvimos la primera recompensa; dos grupos pequeños
de delfines mulares, con alguna cría entre
ellos, aparecieron cerca de nosotros. Parecían estar alimentándose y
aunque algunos se acercaron a proa para observarnos, tan pronto como
vinieron desaparecieron. Un breve instante, pero suficiente para
sentirnos pequeñitos al lado de estos ejemplares que
alcanzaban los 4 metros.

 

   Proseguimos con nuestra
travesía observando (aunque pocas) algunas aves: un alcatraz, algunas
gaviotas patiamarillas, gaviotas sombrías y un par de  preciosos paiños
comunes. Observando el cielo sin desatender
el mar, pronto tuvimos la segunda sorpresa del día. Se trataba de un
grupo, bastante más grande que el primero, de delfines mulares  que
estaban alimentándose dando vueltas todo el rato. Concentrados en su
tarea decidieron no acercarse a nosotros, así que
tras disfrutar un poco de la observación a cierta distancia, seguimos
adentrándonos en el cañón.

    Contentos con lo visto
hasta entonces, disfrutando del buen tiempo y de la compañía, a la media
hora vimos algo que nos dejó boquiabiertos y aceleró nuestras
pulsaciones. Lejos, en el horizonte, justo en frente
nuestro, una espuma gigantesca apareció en 3 ocasiones. Todos supimos
al instante que se trataba de algo realmente grande que estaba saltando a
lo lejos. Por el salto y la espuma las probabilidades de que se tratará
de un zifio eran muy altas y con eso en
mente nos dirigimos hacia donde lo observamos. Estaba lejos, muy lejos y
para cuando nos acercamos a la zona no se veía nada, esperamos con la
esperanza de que el zifio se hubiese calado por un breve periodo de
tiempo y apareciese en cualquier momento. Entre
todos teníamos la zona cubierta los 360 grados, pero a los 21 minutos
decidimos abandonar y seguir con la ruta fijada, ya que los zifios
pueden estar bajo el agua más de 2 horas y éste no hacia acto de
presencia. Algo desilusionados por lo que pudo ser y no
fue, pero felices de haber podido observar por lo menos la espuma y
haberlo intentado, seguimos nuestro camino.

Llegamos al final del
cañón, al comienzo de la llanura abisal, bajo nuestros pies había unos
4000 metros de profundidad y estábamos atentos por lo que podía emerger
desde las profundidades. Pero nada parecía asomar,
ni siquiera había pesqueros y apenas veíamos alguna gaviota. El patrón
del “Cooper” comentó que al Este del cañón había lo que los marinos
asturianos llaman “petones” y que los pescadores andaban por allí. Se
trata de unos bajos (montículos) que emergen desde
las profundidades y que debido a las condiciones que hay son uno de los
caladeros más importantes de Asturias. Teniendo en poder esa
información decidimos ir hacia  los petones con la esperanza de ver algo
más. 

    La decisión fue acertada
aunque también accidentada, puesto que un cabo que estaba a la deriva
se enredó en uno de los motores y tuvimos que parar para poder
retirarlo. Una vez solucionado el problema, proseguimos
con la ruta debatiendo sobre lo sucedido y lo sucios que somos los
humanos. De camino a los famosos petones, vimos un par de paiños más,
algunas gaviotas sombrías, unas pardelas cenicientas y alguna pardela
capirotada. Además, vimos un atún saltando y lo que
nos sorprendió gratamente ¡un pez espada!, que se dejo observar
bastante bien. Y para finalizar, ya llegando al primer petón, apareció
un grupo numeroso de delfines comunes muy juguetones que nos deleitaron
con sus saltos y juegos en proa. 

 

    Felices con la
experiencia vivida y ya con el tiempo encima, emprendimos camino al
puerto siempre mirando al mar con la esperanza de ver algo más, pero
aparte de otro atún saltando y alguna gaviota patiamarilla
no vimos nada más.

 

    Quisiéramos agradecer
desde aquí a los amigos de Wild Watching y a todos los que nos
acompañaron en esta aventura asturiana por el buen ambiente, la
motivación e ilusión puestas, y al patrón José Juan, por su
buen hacer.
    Esperamos veros pronto en las siguientes salidas que se realizarán tanto desde Bermeo como desde Avilés.Itxaroten dugu laster bai Bermeotik bai Avilesetik egin behar diren hurrengo irteetan ikustea.

¡Gracias por confiar en nosotros!
Aquí os dejamos un link a las imágenes que pudimos tomar ese día. https://www.flickr.com/photos/ambar-elkartea/sets/72157646605238750/